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Vuelta a Navarra. Etapa 3

febrero 4, 2012 1 comentario

ETAPA 3: SALVATIERRA DE ESCA – MENDILAV (107 Km, ascensión acumulada 3441 m) Track

Antes de desayunar un pequeño paseo mañanero para poder ver el bonito pueblo de Salvatierra a la luz del día.

Estamos ante una de las más esperadas debido a su dureza y sobre todo por ser nuestro primer contacto con los Pirineos.

Los primeros kilómetros transcurren por carretera a un buen ritmo y con un constante ascenso, pasamos por el pueblo de Burgui y llegamos hasta Vidangoz donde tomamos una pista por la que ascendemos unas duras rampas, para luego descender hasta el pueblo del Roncal. Desde aquí tomamos la carretera Na137 que nos lleva en un cómo ascenso hasta Isaba, estamos a 820 m de altura. Aquí hacemos una pequeña parada a reponer fuerzas en una terraza junto al ayuntamiento.

Desde Isaba iniciamos la primera ascensión dura de la jornada aunque sobre asfalto lo que se agradecía enormemente. El paisaje esta vez era impresionante y las vistas de las grandes montañas pirenáicas compensaban el esfuerzo de la subida. Pero todavía quedaba otra gran pendiente, un rápido descenso y de nuevo por carretera hacia arriba rampas exigentes y largas, pero al menos sobre asfalto nos llevaron lentamente y cada uno a nuestro ritmo hasta los 1.340 m de altura. Llegábamos al bar Abodi, un centro de esquí nórdico que ahora funcionaba como bar. Muy simpático el hombre que lo atendía nos preparó un tentempié sobre el que caímos como buitres. Secamos la ropa y repusimos fuerzas. Parece que lo más duro estaba hecho.

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Continuamos por una pista que descendía continuamente y que atravesaba una gran extensión de bosques que hacían de la bajada un auténtico espectáculo. Fotos y tiempo para relajarse con el paisaje que superaba lo esperado. Tranquilamente bajamos hasta el embalse de Irbia.

Seguimos una pequeña pista que rodea el embalse y que hizo disfrutar a los más hábiles con la bici. El paisaje era de nuevo muy agradable y fresco. Así cruzamos la presa y alcanzamos el hotel de Mendilav.

Estábamos cansados por la paliza, pero como el final había sido cómodo, intentamos continuar por las pistas que de nuevo se pusieron pindias. Alcanzamos la antigua fábrica, donde hoy hay ganaderos que hacen buen queso, pero no encontramos cobijo, así que retrocedimos hasta el caserón de Mendilav un sitio perfecto donde descansar en una macrohabitación perfectamente preparada para un grupo de ciclistas.

Vuelta a Navarra. Etapa 1

ETAPA 1: TUDELA – FIGAROL. (91,4 Km, Ascensión acumulada: 757 m). Track

Tudela - Figarol

El objetivo de este verano de 2.011 fue dar una vuelta por Navarra siguiendo un track que encontramos en la red y que adaptamos al tiempo que teníamos disponible.

La aventura comienza en Tudela donde quedamos los 5 amigos que arrancamos en esta aventura, tres maños, uno de Riopar y un palentino. El tiempo era bueno y soleado, quizás demasiado para atravesar el Parque Natural de las Bárdenas, pero era el primer día y el optimismo era el protagonista. Tras unos balbuceos para encontrar la pista de salida de Tudela, y eso que coincidimos un rato con el recorrido del Ebro que habíamos hecho el año anterior, enfilamos el camino por pista hasta enlazar con la carretera que nos llevaría a la entrada de las famosas Bárdenas Reales.

Quizás las fechas veraniegas y la hora, media mañana no eran las más adecuadas para disfrutar de este inhóspito paraje, pero siempre pensamos que habría algún lugar entre medias para tomarnos un pequeño descanso. Rápidamente la pista polvorienta y en perfecto estado nos adentro en un auténtico desierto, una enorme extensión de terreno que íbamos atravesando a buen ritmo y sobre todo disfrutando de las caprichosas formas características del lugar.

Tras una primera avería en la bicicleta que se solventó rápidamente, nos sdentramos por sendas donde mantener el equilibrio con las alforjas era bastante complicado (salvo para los expertos Toñín y Ginés que realizaron una verdadera exhibición). El paisaje era cada vez más impresionante por su aridez, las cárcavas abundaban por todos los lados y fue un respiro cuando retomamos la pista principal. Llevábamos bastante tiempo por este secarral y no había nada que nos indicara que íbamos a encontrar un centro de interpretación, una fuente o algún lugar habitado. El agua empezaba a escasear.

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Seguíamos por las cañadas viendo antiguos corrales de pastores hoy abandonados, encontramos indicaciones de un polígono de tiro y de pueblos que distaban bastantes kilómetros. Nuestra situación sin agua era preocupante, pero lo bonito del lugar y el buen ambiente solucionaba el problema. Pero lo que verdaderamente nos alegró fue la presencia de unos turistas extranjeros en una de las más espectaculares formaciones del Parque, iban en furgoneta y estaban comiendo…. y bebiendo…. así que Raúl se acercó y les preguntó si les sobraba algo de agua y en efecto tenían unos bidones grandes, con lo que nos permitieron llenar alguna de nuestras secas, desde hacía rato, poncheras.

Un alivio que se repitió algunos kilómetros más adelante en el llamado El Paso. Desde allí llegamos sin problemas al pueblo de colonización de Figarol donde llegamos después de 70 km por el desierto, que nos ofreció un paisaje lunar fuera de la común, pero que nos hizo pasar sed de verdad en bastantes momentos del recorrido.

A pesar de que no era muy tarde, no había pueblos cerca, así que no intentamos continuar por el desierto y decidimos pernoctar en el Albergue dos Haches que nos ofreció una abundante comida y buenas habitaciones para recuperar las energías gastadas

LOS 10000 DEL SOPLAO: “El infierno cántabro”

Salida Soplao 2011

El sábado 21 de mayo de 2011 se celebró en Cabezón de la Sal la V Marcha de BTT los 10.000 del Soplao. Con tan sólo cinco ediciones ha alcanzado una cifra de 4912 inscritos y se ha convertido en una referencia en el mundo de la bicicleta de montaña.

Este año y después de más de 3000 km recorridos desde febrero, nos hemos atrevido a intentar el reto: terminar una marcha de 167 km por pistas cántabras con un desnivel positivo (según el track de referencia) de más de 4000 m y además: ¡¡ disfrutar !!.

Casi 4000 bicis con sus familias hicieron dificil el poder dormir en Cabezón, así que reservamos una habitación en la cercana Santillana del Mar. Pero antes pasamos el viernes a por los dorsales. La entrada en Cabezón ya impresionaba, hay que aparcar en las afueras y todo el pueblo está identificado con la marcha, además los más “locos” , los de ultramaratón, salían a las 11 de la noche y por delante más de 100 km corriendo… Todo estaba relacionado con el deporte, el ambiente era espectacular, la carpa donde repartían los dorsales y un bonito maillot de recuerdo a tope y alrededor tiendas de material ciclista.

Entre la multitud unas cuantas caras conocidas y todos coincidíamos en lo impresionante de la situación y sobre todo del ambiente. Pero después, todos mostrábamos temor a la prueba que nos había reunido, a su dureza. Los veteranos nos aconsejaban: “no os cebéis al principio” , “reponed en los avituallamientos donde hay comida de sobra” y una infinidad de nerviosos comentarios.

Y llegó el momento.  Madrugamos y cuando llegamos a Cabezón tuvimos que aparcar a 1 km en un centro comercial, todo eran bicis yendo, viniendo, montando ruedas, ajustando mecánica o buscando la salida. Pensábamos acercarnos a la pancarta para hacernos una foto, pero fue imposible. Todo estaba repleto, uno de la organización nos dijo que había gente esperando en la salida desde las 5 de la mañana y nosotros a las 7:30 h nos ubicaron en una calle lateral a la avenida princial, atestada de bicis. Pero la calle también se llenó y donde mirabas veías multitud de bicicletas y gente alegre deseando compartir esa alegría nerviosa que siempre rodea a un reto personal.

ACDC a tope en la megafonía y pistoletazo de salida. Cuando quisimos pasar por el arco de salida habia pasado más de cuarto de hora con un continuo pasar de ciclistas y más ciclistas. La gente aplaudiendo, el denso pelotón desperezándose por los primeros kilómetros. Parecíamos ciclistas ¡de los de verdad!

El inicio tranquilo, nunca habíamos rodado con tanta gente ý nos habían avisado del peligro de las caídas colectivas. Una suave subida por asfalto y pronto a una pista rodeada de bosque, era una gozada pedalear. Pronto nos alcanza Germán, compañero del club y pasamos un buen rato comentando el espectáculo del que éramos protagonistas. Y de repente Carlos,  también del club pasa como una centella saludando y preguntando por el resto. Había llegado una hora tarde y salía a tope ¡qué barbaridad!.

Pronto llega el primer avituallamiento y nosotros paramos, había que ser precavidos. Continuamos y en la llamada “cocina” un atasco espectacular. La pista era muy pindia y el firme pésimo unido a la muchedumbre, hacía inevitable poner pie a tierra y esperar a subir paso a paso.

Después del atasco todo volvió a la normalidad y así continuó hasta el soplao donde llegamos tras subir un tramo de asfalto. Aquí el primer incidente se me salió la cadena, molinete, no salían los automáticos y de rodilla al suelo ¡susto! un compañero que también se asustó, pero sin consecuencias. En la entrada a la famosa cueva otro avituallamiento, parada reponedora y a bajar.

Bajada que nos llevó a Puentenansa, desde donde subimos el monte Aa, un nombre extraño pero que tenía unas rampas bastante duras y que sólo los más diestros fueron capaces de subir montados. Raúl lo consiguió sin problemas y yo casi, pero tuve que poner el pie a tierra sobre todo por miedo a la multitud. Bajamos tranquilos por la pista pasando por el bonito pueblo de Carmona y Ucieda hasta el Area recreativa situada justo antes de la primera subida del Moral. Estaba organizado de primera, bebida (cocacola, agua y aquarius), pastelillos, fruta y hasta bocatas de jamón. Con estos argumentos y la hora ya propicia, pie a tierra bocata y a comer. Un buen y merecido descanso que aprovechamos para entrar en el taller móvil a ver si podían ajustarme el desviador porque no cambiaba bien.

A partir de aquí empezaba lo duro, primero doce kilómetros de subida hasta el Moral, una subida larga pero que se hacía a ritmo. En este punto coincidíamos con los “rambos” que ya regresaban y que bajaban a una velocidad de vértigo, algo realmente peligroso dadas las condiciones. Al final sorprende el sonido de un cencerro y las voces de su portador, que anima sin mentir, un tío muy majo. Un falso llano para alcanzar la cima, el paisaje ya era típicamente cántabro y el clima también.

El descenso, prudente pero rápido nos dejó en el siguiente avituallamiento donde volvimos a recuperar energías, aunque ya nos dimos cuenta que había que hacer paradas más cortas si queríamos llegar a la hora prevista. Un tramo de carretera nos dejó en la base del siguiente puerto de la jornada Venta Vieja, de nuevo una larga subida con pendiente constante que estuvo salpicada con alguna nube y algún trueno lejano. El paisaje era de nuevo espectacular y el rosario de corredores se hacía cada vez más alargado.

Continuamos por el nuevo trazado de esta edición, una bajada lenta, quizás el tramo más técnico donde vimos alguna caída y que nos hizo bajar tranquilamente para de nuevo afrontar el puerto de Venta Vieja. La lluvia casi se hacía constante y el cansancia hacía mella, pero el buen estado de la pista y la pendiente constante hizo que llegáramos al avituallamiento sin novedad aunque el tiempo se nos echaba encima. Una parada rápida y llegamos a la cima donde las vistas y el inmenso valle que se divisaba cubierto de niebla añadía tintes épicos a la aventura.

Otro rápido descenso que acababa en una carretera que nos dejó de nuevo en el avituallamiento del Moral, para su segunda ascensión del día. Las fuerzas estaban justas y el tiempo máximo permitido quedaba lejos. Así que probamos el café con orujo que ofrecían y a subir el Moral. Por esta vertiente empezaba tranquilo y se iba complicando sin llegar a ser excesivo, pero el día estaba siendo duro. Raúl, sobrado, tiró ya sólo hacia arriba para evitar la bajada de noche y yo a ritmo coroné y recibimos el regalo del Moral: una bella puesta de sol con mar de nubes.La bajada entre niebla y la noche acechando era de cuento de miedo, el hombre del cencerro seguía animando, un tipo increíble. Luego se nos hizo la noche y la bajada se hizo eterna, a oscuras y poco a poco guiados por los que tenían mejores luces, conseguimos llegar al llano. Empezó el momento mágico, todos nos dábamos la enhorabuena, nos animábamos el Infiernu Cantabru estaba superado.

Cuatro kilómetros de carretera finales para entrar en Cabezón y a pesar de la hora, casi las 11 de la noche, todavía había gente, mucha gente animando. La llegada, el reto superado y la piel de gallina, Raúl en la meta y un emocionante saludo de enhorabuena.

¡HABÍAMOS FINALIZADO

 LOS 10000 DEL SOPLAO

 2011!

RUTA DEL EBRO. Etapa 6

ETAPA 6: BUÑUEL – ZARAGOZA (90 Km. Ascensión acumulada 475 m). Track

La última etapa de nuestra primera experiencia en el Ebro, nos lleva a la ciudad cuyo nombre siempre va asociado al Ebro y ésta es la capital aragonesa: Zaragoza.

Salimos de Buñuel y tomamos la pista que marca el Gr hasta Novillas, camino en buen estado que nos hace recorrer cómodamente la etapa a pesar del calor cada vez más sofocante. Llegamos a Gallur y de nuevo por pista bien marcada seguimos hasta Pradilla del Ebro y Boquiñeni, atravesamos otro pueblo de nombre peculiar Luceni hasta llegar a Alcalá de Ebro donde paramos en la iglesia a hacer unas fotos, para cruzar por Cabañas de Ebro hasta Alagón. Aquí paramos a comer y bien que agradecemos el frescor del local una buena parada, no tanto por el cansancio pues aunque la etapa es algo larga el desnivel es mínimo y muchas veces a favor.

Por la tarde nos acercamos progresivamente a una gran ciudad, los pueblos aunque conservan parte de su encanto sobre todo en sus plazas e iglesias, se han convertido en algunas ocasiones en satélites de la capital. El camino está claro y nos sorprende el paso por un parque “Los Galachos” con frescas lagunas que son el contrapunto al secarral que se veía a nada que nos alejáramos con la vista del Ebro.

La entrada a la ciudad por la Expo, grandes y modernas edificaciones que disimulan el protagonismo de un río que es algo más que el representante de la ciudad.

Y aquí finalizamos nuestro periplo por este año en el Ebro. Los planes para el que viene son claros, llegar a la desembocadura y seguir disfrutando de la bici, la naturaleza y los amigos.

 

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RUTA DEL EBRO. Etapa 5

ETAPA 5: LODOSA – BUÑUEL (118Km. Ascensión acumulada 460 m). Track

 

Salimos de Lodosa por el GR hasta Sartaguda, aquí tenemos el primer momento de duda pues buscamos el camino a la Ermita de Santa Cruz. Nos indican y damos con la pista que seguimos un poco intuitivamente hasta dar con la ermita tras una buena subida que culmina por un lado con un pinchazo y por otro con una de las vistas más espectaculares del Ebro, decorada con unos buitres que nos miran sorprendidos.

Bajamos por la pista hasta San Afrián y de allí a Azagrán donde Raúl sufre un segundo pinchazo y da por inútiles las cintas antipinchazo, que lo único que han provocado han sido marcas en la cámara por donde es más fácil pinchar.

Continuamos por la pista junto al río y con pocca vegetación pasando por Rincón del Soto hasta Alfaro.

El GR entre cultivos nos lleva hasta Tudela, ciudad de dimensiones considerables y además en fiestas con lo que huímos rápidamente por El Bocal hasta llegar a Buñuel. Llegamos tarde y en el único hospedaje nos dan una buena clavada (insisten en que sólo tienen habitaciones individuales), pero después de la etapa descansamos plácidamente.

 

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RUTA DEL EBRO. Etapa 4

 

ETAPA 4:  HARO – LODOSA  (106,3 Km, ascensión acumulada 1.054m) Track

Salimos de Haro por la pista que indica el GR hasta San Vicente Somosierra al que llegamos tras una buena subidita que mereció la pena pues las vistas desde  el despoblado casco antiguo merecen la pena.

Continuamos por carretera hasta Baños de Cerrato y de aquí seguimos por carreteras secundarias hasta el pueblo del Ciego, donde podemos ver la extraña forma de la bodega del Marqués de Riscal. La pista que nos indica el camino aparece asfaltada y escoltados por los viñedos llegamos a comer al pueblo de La Robla de la Barca.

Después de un merecido descanso retomamos la pista asfaltada del GR y pasamos por el Campillar hasta Assa y la Serna donde alcanzamos Oyón.

 De aquí hasta Mendavia, aquí seguimos la carretera cómoda aunque con algo de tráfico que nos hizo dudar y la dejamos por una pista sin apenas continuidad que nos dejó un mal sabor de boca en los 2 últimos kilómetros, recomendable evitarla y llegar por la carretera a Lodosa.

 

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RUTA DEL EBRO. Etapa 3

septiembre 27, 2010 Deja un comentario

Frías

ETAPA 3: TRESPADERNE – HARO (86,9 Km, ascensión acumulada 1.280m) Track

Perfil etapa 3

Salimos con un poco de niebla de Trespaderne por el GR, pasamos por Cillaperlata y Quintanaseca y la pista nos lleva por una empinada subida a uno de los pueblos más bonitos de la ruta: Frías. Pueblo medieval que bien merece una visita, hubiera sido un acierto seguir ayer hasta aquí y poder dormir en en este lugar anclado en el tiempo. Continuamos camino por carretera a Montejo y nos desviamos a Garoña, donde las chimeneas de la vieja central nuclear crean el contrapunto con el Ebro, el lugar y la imagen del pueblo de Frías.

En Tobalinilla empezamos la ascensión a Los LLanos, donde hay unas antenas de telecomunicaciones, una subida dura pero con unas vistas espectaculares a lo largo de la subida pues atravesamos diferentes valles. Cuando creíamos que lo duro estaba hecho, empezamos el descenso por una senda, por llamarla de alguna manera, realmente impracticable y más con las alforjas, parte del camino a pie con pinchazo incluído. Ya en Sobrón nos dio la hora de comer que tuvimos que postponer hasta llegar a Baños de Sobrón en un descenso por carretera que por lo menos demostró que las bicis continuaban funcionando.

Después de la comida y con otro ánimo llegamos a Euskadi en concreto a Puentelarrá, aquí cruzamos a nuestra Castilla y por unas pistas marcadas por las labores agrícolas llegamos por Guindicio y Montañana hasta la carretera que nos llevaría a Miranda del Ebro, gran pueglo industrial que abandonamos de inmediato para llegar por carretera a Haro, aunque en el último kilómetro tomamos una bacheada pista que nos dejó en la villa del vino.

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