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LOS 10000 DEL SOPLAO: “El infierno cántabro”

Salida Soplao 2011

El sábado 21 de mayo de 2011 se celebró en Cabezón de la Sal la V Marcha de BTT los 10.000 del Soplao. Con tan sólo cinco ediciones ha alcanzado una cifra de 4912 inscritos y se ha convertido en una referencia en el mundo de la bicicleta de montaña.

Este año y después de más de 3000 km recorridos desde febrero, nos hemos atrevido a intentar el reto: terminar una marcha de 167 km por pistas cántabras con un desnivel positivo (según el track de referencia) de más de 4000 m y además: ¡¡ disfrutar !!.

Casi 4000 bicis con sus familias hicieron dificil el poder dormir en Cabezón, así que reservamos una habitación en la cercana Santillana del Mar. Pero antes pasamos el viernes a por los dorsales. La entrada en Cabezón ya impresionaba, hay que aparcar en las afueras y todo el pueblo está identificado con la marcha, además los más “locos” , los de ultramaratón, salían a las 11 de la noche y por delante más de 100 km corriendo… Todo estaba relacionado con el deporte, el ambiente era espectacular, la carpa donde repartían los dorsales y un bonito maillot de recuerdo a tope y alrededor tiendas de material ciclista.

Entre la multitud unas cuantas caras conocidas y todos coincidíamos en lo impresionante de la situación y sobre todo del ambiente. Pero después, todos mostrábamos temor a la prueba que nos había reunido, a su dureza. Los veteranos nos aconsejaban: “no os cebéis al principio” , “reponed en los avituallamientos donde hay comida de sobra” y una infinidad de nerviosos comentarios.

Y llegó el momento.  Madrugamos y cuando llegamos a Cabezón tuvimos que aparcar a 1 km en un centro comercial, todo eran bicis yendo, viniendo, montando ruedas, ajustando mecánica o buscando la salida. Pensábamos acercarnos a la pancarta para hacernos una foto, pero fue imposible. Todo estaba repleto, uno de la organización nos dijo que había gente esperando en la salida desde las 5 de la mañana y nosotros a las 7:30 h nos ubicaron en una calle lateral a la avenida princial, atestada de bicis. Pero la calle también se llenó y donde mirabas veías multitud de bicicletas y gente alegre deseando compartir esa alegría nerviosa que siempre rodea a un reto personal.

ACDC a tope en la megafonía y pistoletazo de salida. Cuando quisimos pasar por el arco de salida habia pasado más de cuarto de hora con un continuo pasar de ciclistas y más ciclistas. La gente aplaudiendo, el denso pelotón desperezándose por los primeros kilómetros. Parecíamos ciclistas ¡de los de verdad!

El inicio tranquilo, nunca habíamos rodado con tanta gente ý nos habían avisado del peligro de las caídas colectivas. Una suave subida por asfalto y pronto a una pista rodeada de bosque, era una gozada pedalear. Pronto nos alcanza Germán, compañero del club y pasamos un buen rato comentando el espectáculo del que éramos protagonistas. Y de repente Carlos,  también del club pasa como una centella saludando y preguntando por el resto. Había llegado una hora tarde y salía a tope ¡qué barbaridad!.

Pronto llega el primer avituallamiento y nosotros paramos, había que ser precavidos. Continuamos y en la llamada “cocina” un atasco espectacular. La pista era muy pindia y el firme pésimo unido a la muchedumbre, hacía inevitable poner pie a tierra y esperar a subir paso a paso.

Después del atasco todo volvió a la normalidad y así continuó hasta el soplao donde llegamos tras subir un tramo de asfalto. Aquí el primer incidente se me salió la cadena, molinete, no salían los automáticos y de rodilla al suelo ¡susto! un compañero que también se asustó, pero sin consecuencias. En la entrada a la famosa cueva otro avituallamiento, parada reponedora y a bajar.

Bajada que nos llevó a Puentenansa, desde donde subimos el monte Aa, un nombre extraño pero que tenía unas rampas bastante duras y que sólo los más diestros fueron capaces de subir montados. Raúl lo consiguió sin problemas y yo casi, pero tuve que poner el pie a tierra sobre todo por miedo a la multitud. Bajamos tranquilos por la pista pasando por el bonito pueblo de Carmona y Ucieda hasta el Area recreativa situada justo antes de la primera subida del Moral. Estaba organizado de primera, bebida (cocacola, agua y aquarius), pastelillos, fruta y hasta bocatas de jamón. Con estos argumentos y la hora ya propicia, pie a tierra bocata y a comer. Un buen y merecido descanso que aprovechamos para entrar en el taller móvil a ver si podían ajustarme el desviador porque no cambiaba bien.

A partir de aquí empezaba lo duro, primero doce kilómetros de subida hasta el Moral, una subida larga pero que se hacía a ritmo. En este punto coincidíamos con los “rambos” que ya regresaban y que bajaban a una velocidad de vértigo, algo realmente peligroso dadas las condiciones. Al final sorprende el sonido de un cencerro y las voces de su portador, que anima sin mentir, un tío muy majo. Un falso llano para alcanzar la cima, el paisaje ya era típicamente cántabro y el clima también.

El descenso, prudente pero rápido nos dejó en el siguiente avituallamiento donde volvimos a recuperar energías, aunque ya nos dimos cuenta que había que hacer paradas más cortas si queríamos llegar a la hora prevista. Un tramo de carretera nos dejó en la base del siguiente puerto de la jornada Venta Vieja, de nuevo una larga subida con pendiente constante que estuvo salpicada con alguna nube y algún trueno lejano. El paisaje era de nuevo espectacular y el rosario de corredores se hacía cada vez más alargado.

Continuamos por el nuevo trazado de esta edición, una bajada lenta, quizás el tramo más técnico donde vimos alguna caída y que nos hizo bajar tranquilamente para de nuevo afrontar el puerto de Venta Vieja. La lluvia casi se hacía constante y el cansancia hacía mella, pero el buen estado de la pista y la pendiente constante hizo que llegáramos al avituallamiento sin novedad aunque el tiempo se nos echaba encima. Una parada rápida y llegamos a la cima donde las vistas y el inmenso valle que se divisaba cubierto de niebla añadía tintes épicos a la aventura.

Otro rápido descenso que acababa en una carretera que nos dejó de nuevo en el avituallamiento del Moral, para su segunda ascensión del día. Las fuerzas estaban justas y el tiempo máximo permitido quedaba lejos. Así que probamos el café con orujo que ofrecían y a subir el Moral. Por esta vertiente empezaba tranquilo y se iba complicando sin llegar a ser excesivo, pero el día estaba siendo duro. Raúl, sobrado, tiró ya sólo hacia arriba para evitar la bajada de noche y yo a ritmo coroné y recibimos el regalo del Moral: una bella puesta de sol con mar de nubes.La bajada entre niebla y la noche acechando era de cuento de miedo, el hombre del cencerro seguía animando, un tipo increíble. Luego se nos hizo la noche y la bajada se hizo eterna, a oscuras y poco a poco guiados por los que tenían mejores luces, conseguimos llegar al llano. Empezó el momento mágico, todos nos dábamos la enhorabuena, nos animábamos el Infiernu Cantabru estaba superado.

Cuatro kilómetros de carretera finales para entrar en Cabezón y a pesar de la hora, casi las 11 de la noche, todavía había gente, mucha gente animando. La llegada, el reto superado y la piel de gallina, Raúl en la meta y un emocionante saludo de enhorabuena.

¡HABÍAMOS FINALIZADO

 LOS 10000 DEL SOPLAO

 2011!